Convenio facilitará acceso a equipamiento tecnológico para emprendedores de AI

AIBAL

Contribuir al fortalecimiento del trabajo de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) que impulsen los emprendedores que se incorporen al ecosistema emprendedor de la zona sur austral y promover el emprendimiento vinculado al sector acuícola, son parte de los objetivos del convenio suscrito entre BAL Chile y Austral Incuba, la incubadora de negocios de la Universidad Austral (UACh).

En concreto, el acuerdo considera que BAL –consorcio biotecnológico que produce biocombustibles y químicos renovables a partir de microalgas nativas- facilitará el uso de su equipamiento tecnológico para los emprendedores de Austral Incuba que lo requieran, tanto para desarrollar sus proyectos como para mejorar sus productos y servicios. A esto se suma la cooperación en el diseño e implementación de actividades de mutuo interés, así como el desarrollo de programas de difusión y transferencia tecnológica y el aporte de experiencia a través de profesionales expertos. Respecto a la incubadora, se establece que compartirá su red de contactos, difundirá la propuesta de valor de BAL y articulará vínculos con otras universidades y centros de investigación nacionales buscando posibilidades de colaboración. Asimismo, desarrollará actividades conjuntas a nivel regional para fomentar la innovación en áreas de interés compartido.


“Este convenio va en la línea de generar sinergias virtuosas entre los actores del ecosistema de innovación en el sur de Chile, lo cual sin duda ayudará a potenciar esta zona del país como un polo atractivo para emprendedores de alto nivel técnico e innovativo vinculados a las ciencias de la vida”, destacó Macarena Sáez, gerente de Austral Incuba, agregando que este acuerdo se suma a otros similares que buscan ofrecer infraestructura bioespecializada a los emprendedores de la incubadora, bajo el concepto de BioFábrica. Según explicó la experta, antes de comenzar la fase de escalamiento, los emprendimientos en etapas tempranas requieren generar prototipos de sus tecnologías y hacer pruebas de concepto, momento crucial para disminuir el riesgo tecnológico de las soluciones proyectadas.

“Además, esta etapa es vital para dimensionar a una escala manejable los desafíos de la tecnología, como sus costos, externalidades, riesgos, etcétera, por lo cual las llamadas biofábricas constituyen la antesala de un emprendimiento a escala mayor. Así, el aporte de BAL Chile es justamente el agregar valor al desarrollo de nuevas tecnologías vinculadas a las ciencias de la vida, que es lo que promovemos como incubadora”, agregó.